Apocalipsis, el camino del conocimiento (7, 2ª parte)


12.- "Después de esto, miré y he aquí que había una gran muchedumbre que nadie podía contar, de toda nación, de toda tribu, de todo pueblo y de toda lengua. Estaban ante el trono y ante el cordero, revestidos de vestiduras blancas y con palmas en las manos. Gritaban con voz fuerte, diciendo: La salvación está en nuestro Dios que está sentado en el trono, y en el cordero. Y todos los ángeles estaban alrededor del trono y los ancianos y los cuatro seres vivientes, los cuales inclinaron sus frentes ante el trono, adorando a Dios y diciendo: ¡Amén! La loanza, la gloria, la sabiduría, la acción de gracias, el honor, el poder y la fuerza estén con nuestro Dios por los siglos de los siglos, Amén... Y uno de los ancianos tomó la palabra y me dijo: Los que están revestidos de vestiduras blancas, ¿quiénes son? Y ¿de dónde han venido? Yo le dije: Mi señor, tú lo sabes. Y él me respondió: Son los que vienen de la gran tribulación; han lavado sus ropas y las han blanqueado con la sangre del cordero. Es por ello que están ante el trono de Dios y le sirven día y noche en su templo. El que está sentado en el trono extenderá sobre ellos su tabernáculo y ya no tendrán más hambre, ni sed, ni caerá sobre ellos el sol, ni ardor alguno, porque el cordero que está en medio del trono los apacentará y los conducirá a las fuentes de las aguas de la vida, y Dios enjugará toda lágrima de sus ojos" (Apocalipsis VII, 9-17).

13.- Hemos visto, a lo largo de esta Enseñanza, como todo lo descrito en la crónica sagrada tiene como protagonista y como escenario al ser humano. En nosotros está el Ego-Dios, sentado en el Trono y con todos sus Poderes

a su alrededor; en nosotros, en nuestra naturaleza interna, aparece el Cordero Degollado; en nosotros están los inmolados a causa de la palabra de Dios, pidiendo justicia, y los caballos. Y también están en nosotros los que vienen de la Tribulación.

Los Elegidos Internos, los que han realizado los 12 Trabajos y que han sido marcados con el sello, precisamente por ello, suscitan la aparición de esa gran muchedumbre que nadie podía contar y que vive dispersa en nuestra naturaleza interna, esperando a que el Cordero la lave con su sangre.

14.- En la Biblia ya vimos, cuando Jehová se disponía a destruir por el Fuego a Sodoma, que Abraham lo interrogó diciéndole: Señor, ¿Y si en la ciudad hubiese un solo hombre justo? Y Jehová le respondió: Por ese sólo hombre justo se salvarían los demás. El poder del Hombre Justo es tal, que con su sola presencia instaura la Justicia en los demás. Lo mismo sucede en esta Hora Final en nuestro mundo interno: el Cordero Degollado salva, con su sangre, a la Muchedumbre formada por nuestras tendencias internas que no han alcanzado aún la plenitud de los 12 Trabajos.

Con todo lo que hemos dicho sobre el desprendimiento de las Energías Creadoras y la formación de Desperdicios, el lector ya está en condiciones de comprender la mecánica de Salvación puesta en marcha por el Hombre Justo. En efecto, las energías procedentes de los Centros Productores han de encontrar en el hombre un canal por el que transcurrir, y el hombre debe transformarlas en Pensamientos, Deseos o Acciones. Si el Hombre no las canaliza, las Energías "caen" en el Abismo y los habitantes de esas regiones se nutren de ellas. Si esas Energías Creadoras encuentran un solo canal por el cual manifestarse, allá van en tropel, convirtiendo al Hombre Justo en ese Faro que orienta a los barcos en perdición en la noche oscura.

El Hombre Justo aparece entonces como una estrella rutilante, cuyos destellos todo el mundo percibe en la gran noche del alma, y a él se dirigen los pueblos y las naciones y todos los hombres de la tierra que viven en la suprema tribulación. Por esto, si hay un solo canal para el flujo de la divinidad, los demás se salvarán porque ese Hombre Justo sabrá hablarles de una forma que ellos comprenderán, cuando aún no entienden la lengua de los dioses. Si ese Hombre Justo no está en Sodoma, el Fuego Divino que cae constantemente del cielo, en lugar de ser alimento para la eterna vida, destruirá la ciudadela psíquica, que se ha llamado Sodoma, antes de ser Atenas, de ser Isla de Patmos, para ser finalmente Nueva Jerusalem.

15.- Es ésta una dinámica sobre la cual conviene meditar, porque en ella se encuentra el arma con la que sacar a la sociedad entera de la Tribulación y llevarla ante el Trono de sus Egos Superiores. Ya que, si todo esto sucede en nuestra naturaleza interna, también sucederá en el mundo exterior. ¿Cómo se conquista la categoría de Justo? Si nos basamos en ese relato apocalíptico que estamos comentando, vemos que el justo Elegido es el que ha realizado los 12 Trabajos en tres ciclos y a tres niveles. Diremos pues que es aquel que se encuentra en condiciones de comprenderlo todo, por haberlo vivido y, por consiguiente, el que conoce la solución de todos los problemas.

Tal como hemos visto en el punto anterior, si el Hombre Justo existe ya, la injusticia de la sociedad en que vive, lo potencia, puesto que todas las energías creadoras que la sociedad no puede absorber a causa de su injusticia, de su desconexión con las fuentes divinas, las absorbe él, de modo que la propia sociedad pone en sus manos las armas que le permitirán al Hombre Justo vencerla.

Vemos así cuán importante es para el discípulo alcanzar la categoría de Cordero Degollado, ya que en cuanto esté dispuesto a dejar que su sustancia fluya de él para alimentar a quienes se le acerquen, tendrá ante sí una Muchedumbre que nadie será capaz de contar, tan grande será su número, que reconocerán en él el camino que conduce al Trono del Ego.

Si hay en nosotros el Hombre Justo y si éste ejerce, es decir, si actúa a nivel Vav, encontrará en la sociedad los Vacíos en que ubicar la Justicia que se desprende de él, como las aguas de un torrente encuentran su lecho en el Valle, camino del mar. Y del mismo modo que toda clase de vegetación aparece a o largo del río, también la planta de la Justicia aparecerá a lo largo de la acción del Hombre Justo, y se levantará de la tierra una gran muchedumbre que nadie podrá contar.

Por su acción mental, el Hombre Justo levantará la Justicia en las mentes de hombres de toda raza, toda nación, tribu, pueblo o lengua. Por su acción emotiva, penetrará en los corazones de muchedumbres que jamás ha conocido personalmente, y todos irán ante el Trono de sus respectivos Egos, de ese Dios Único y Verdadero que está en Todos, y gritarán con voz fuerte que sólo en Él está la solución. Por su acción física comenzará a edificar esa Nueva Jerusalén que representa el estadio final de la Obra, la ciudad construida en la piedra, a la imagen y semejanza de nuestra ciudadela psíquica perfectamente ordenada.

16.- Vemos así que después de haber marcado las almas de los que han realizado los 12 Trabajos, aparece la Gran Muchedumbre procedente de la Tribulación, y decíamos en el punto 13 que éstos están dentro de nosotros mismos, pero también en el exterior, en la vida social, porque nuestra historia externa es una reproducción de la que se desarrolla antes en nuestra naturaleza interna. Diremos así que cuando uno de los Aspectos de nuestro Yo ha llegado a la cumbre, regenera y salva a esos otros Aspectos de nosotros mismos que se han quedado rezagados. En la escalada hacia arriba, lo inferior que hay en nosotros frena la marcha de lo superior; pero cuando lo superior, a pesar de las trabas, consigue llegar, las Tendencias nuestras que viven en la Tribulación, se ven súbitamente arrancadas de su nivel y transportadas a la cumbre.

La misma dinámica ópera en la vida social: los que han terminado su recorrido sacan de la Tribulación a un número indeterminado de personas. ¿Cuántas exactamente? Nadie lo puede saber. Serán exactamente todas las que hayan conseguido lavar sus ropas con la sangre del Cordero, como dice el anciano.

17.- Los que están en la Tribulación son los que siguen el camino de la izquierda, que avanzan por la columna de Binah, creyendo firmemente que toda conquista espiritual es el fruto de una experiencia material y que las evidencias emanan del estudio, de la reflexión. Son los que se alimentan únicamente de los gérmenes que transportan los Vientos.

En el Árbol Cabalístico vemos como de cada nivel arrancan senderos que cruzan de izquierda a derecha y viceversa. Cuando lo que peregrina por esas ramas va de un lado a otro, se produce el perfecto intercambio entre la experiencia vivida y la iluminación que le da su sentido exacto. Pero cuando el hombre se identifica con los valores de la izquierda y rechaza los de la derecha, se queda sin luz y en el mundo oscuro en que se mueve, necesita que sus experiencias sean cada vez más fuertes y rotundas para extraer de ellas el conocimiento. Incapaz de absorber en directo las energías creadoras, éstas se precipitan en el Abismo y es de allí que las recibe. Por ello puede decirse que su vida se desarrolla en la Gran Tribulación.

18.- Pero por más que rechacen los valores de la otra columna, un cordón umbilical los une a ella, puesto que no subsistirían ni un segundo si las energías de la Derecha no sostuvieran sus construcciones materiales. Por ello, a cada instante puede producirse la Revelación que hará que lo vean todo con distintos ojos. Cuando en la hora final son muchos los que acceden al otro universo y exteriorizan con fuerza la Sabiduría que llevan dentro, una gran muchedumbre la capta y con ella "lavan sus ropas", es decir, transmuta su personalidad, cae en la evidencia de la Verdad y se encuentra automáticamente en la otra orilla. El número exacto de esos ex-atribulados que se presentan así ante el Trono, no se puede precisar, porque sólo de ellos depende el que se encuentren en ese pelotón. Si la evidencia del Otro Mundo penetra en ellos y los lava, estarán ante el Trono; y si llegado ese momento siguen apostando por el mundo antiguo y diciéndose que todo se solucionará, no estarán y permanecerán en la Tribulación. Lo cierto es que la llegada a la meta de un gran pelotón, hace que lleguen igualmente los que todavía se encontraban en mitad de la prueba.

19.- Uno de los Ancianos interroga Juan, el Alma Humana que Contempla, para darle después él mismo la respuesta a sus preguntas. En los rituales iniciáticos también encontramos esa secuencia, en la que el Maestro interroga al neófito y le da la respuesta antes de que haya podido responder. Esto significa que cuando alcanzamos un determinado nivel en el Camino evolutivo, los Ancianos que hay en nosotros nos instruyen sobre los enigmas planteados por nuestra Contemplación. Cada uno de esos 24 Ancianos que, como hemos visto en una anterior lección, representan nuestro Zodíaco interno en su doble polaridad, masculina y femenina, ostenta una parcela de Conocimiento, que nos es revelado cuando surge de nuestra alma un interrogante. Si el Alma no interroga, porque no sabe que el Anciano que lleva dentro le puede responder, es el Anciano mismo el que suscita las preguntas y da las respuestas.

20.- En otros puntos de la Enseñanza ya hemos hablado de las regencias zodiacales en el ciclo diario y el estudiante sabe que los signos de Aries, Leo y Sagitario rigen desde el amanecer al mediodía; los signos de Cáncer, Escorpio y Piscis rigen desde mediodía a la puesta del Sol; los signos de Libra Acuario y Géminis rigen de la puesta del Sol a medianoche, y los signos de Capricornio, Tauro y Virgo, de medianoche al amanecer. Para interrogar a los Ancianos que representan los 12 signos y obtener sus respuestas, tendremos que hacerlo en las horas en que su ventanilla está abierta. El anciano que aparece en ese punto del relato apocalíptico está adscrito a la letra Ayn que se encuentra bajo la regencia de Aries en su nuevo ciclo, el que saca el Alma de la sinagoga mundana, en lugar de reintroducirla en ella. Para que nuestro Anciano nos hable de lo que sucederá en ese gran trasvase de un mundo a otro, tendremos que interrogarle en las dos primeras horas de luz solar.

21.- Cuando nuestros atribulados internos, y los externos, los que se ven salvados por la acción escalatoria de sus compañeros de vida, hayan accedido al Trono, habrá terminado para ellos el reino de la Necesidad. Serán conducidos a la fuente de las Aguas de Vida, a esa fuente llamada Hochmah, cuyas aguas calman la sed, el hambre, el ardor. Se habrá terminado para ellos el sometimiento a los Vientos, a un Pensamiento que sólo entrega la Verdad por parcelas y sin avisar, como si de una verdad total se tratara. Y entrarán en el mundo mágico del Agua, de esa Agua de Vida que ya no se presentará bajo la forma en que conocemos ahora ese elemento. Al estar unida a Kether, al Fuego Primordial y ser Uno con Él, el Agua de Hochmah será Agua-Luz.

22.- La Tradición Esotérica nos dice que el elemento en funciones en la Nueva Era será el Fósforo, que ya está bajando de las capas superiores de la atmósfera para instalarse en nuestro mundo. Las Aguas de Vida se presentarán en forma de Fósforo y ese será el elemento que respiremos cuando definitivamente los Ángeles retengan el soplo de los 4 Vientos.

Aparece claramente en ese 7º capítulo que los salvados en la hora final, en la apertura del 6º sello, serán todos los que hayan realizado los 12 Trabajos, más los beneficiarios del Trabajo de éstos. Todos juntos representan un número indeterminado, como indeterminado es el número de los que no podrán pasar y que serán los protagonistas de la dinámica del 7º sello.
Kabaleb, Apocalipsis