
(Capítulo IV, 1ª parte)Tulita y José dormían profundamente cuando al amanecer fueron despertados por unos golpes insistentes en la puerta de su habitación.- Quién es? - preguntó Tulita.- ¡La policía!José se sobresaltó. ¿Qué podía querer la policía en hora semejante? No recordaba haber infringido la ley en ninguna de sus normas.Tulita abrió la puerta y un policía alto y moreno apareció en el umbral. Mostró su chapa en el reverso de la solapa y dijo:-...