
CAPITULO II (1ª parte)Al día siguiente, cuando José abrió los ojos, Tuliferio estaba ya medio vestido, afeitándose. Al contemplar sus gestos, tuvo la vaga impresión de haberlo conocido antes. No le evocaba ningún individuo en particular, pero le imponía un extraordinario respeto. Se quedó pensativo y se dijo que el camarero del Café le produjo una sensación muy similar. Era como si un hilo invisible y secreto le ligara a los empleados de la Sociedad,...