La tradición astrológica parte de la base de que cada persona nace con un programa determinado, elaborado por él yo trascendente de cada uno, el cual habilita al mismo tiempo los medios para llevarlo a cabo. Si nos dejáramos llevar por los impulsos de este yo superior, no tendríamos problemas de trabajo. Pero nos desentendemos de él y escuchamos voces procedentes de la sociedad o de nuestras propias emociones, que nos dicen que en esto o aquello...