La naturaleza es un libro sagrado que contiene la ley de la vida

Fíjate en ella y sabrás cómo debes orientar tu vida

Te han llamado para conquistar el mundo de lo posible

Es hora de que te lo creas y avances

La verdad que resplandece en el cielo

Es la misma que debe ser plantada en la tierra

La sed de conocimientos, el hambre de Verdad, de Belleza y de Sabiduría

Deben presidir tu vida y lanzarte hacia adelante

Enciende tu hoguera de la voluntad

Porque a través de ella podrás conseguir lo que te propongas

Apocalipsis, el camino del conocimiento (6, 2ª parte)

(Árbol Sefirótico de Knorr de Rosenroth, aparecido en su Cábala Denudata (1.677). El Zodíaco aprovisiona los Séfiras y advierten en el triple Abismo los Desperdicios que alimentan, en última instancia, a las Bestias Feroces).

12.- El jinete del Caballo Negro representa pues el Ardor por lo Justo, nuestra capacidad de intercambiar unos valores por otros, de apreciar las equivalencias y saber lo que puede sacarse por las cosechas de nuestro mundo en el otro al cual vamos...

La cabalgata del Caballo Negro por nuestro mundo interno también producirá efectos en la vida social y nos convertiremos de algún modo en Agentes de Cambio que, al igual que los banqueros cambian euros por dólares, libras, etc., veremos acudir a nuestras ventanillas gentes que vienen a que les cambiemos los valores internos y que les facilitemos la moneda en curso en ese otro universo. Ser factor de cambio es uno de los papeles que tenemos que interpretar. Tenemos que ser ese jinete que va por el mundo con la balanza, símbolo del signo de Libra, que supone haber salido de la división creada por la emotividad para entrar en el universo unitario. Mejor ser factor de cambio cuando el viejo mundo no ha entrado aún en crisis. Porque al serlo en la hora final, en el momento crítico, se nos puede acusar de traficar con la emigración. Ahora hay en el mundo muchos emigrantes, gentes que van de un país a otro, de un continente a otro, y ello es síntoma claro de que el Apocalipsis se está gestando

Apocalipsis, el camino del conocimiento (6, 1ª parte)


1.- "Estaba mirando cuando el Cordero abrió uno de los siete sellos y había uno de los cuatro vivientes que decía como de una voz de trueno: ¡Ven! Miré y he aquí que ha aparecido un caballo blanco. El que lo montaba tenía un arco; le fue dada una corona, y partió vencedor y para vencer". (Apocalipsis VI, 1-2)...

Con este 6º capítulo, consagrado al Phe y al Vav, empieza la fiesta. Comienzan a correr esos 4 Caballos que, traspasando los confines del mundo sagrado, han cabalgado en las novelas, en el cine, los pintores los han inmortalizado en sus lienzos y se han establecido en el lenguaje coloquial. ¿Quién no ha oído hablar alguna vez de los cuatro jinetes del Apocalipsis? Al sondear el misterio de ese 6º capítulo de la Revelación de Juan, que es al mismo tiempo el misterio de la letra Phe de retorno y de la lámina 17 del Tarot, debemos empezar por entender lo que representa el Caballo.

Si acudimos a los Mitos, que son relatos inspirados por las entidades divinas, como lo es el Apocalipsis, vemos que el Caballo es un don de Neptuno-Poseidón. Nos dice la crónica mitológica que cuando la diosa Atenea y el rey del Mar competían por obtener el patronazgo de la ciudad de Atenas, Neptuno hendió la Tierra con su tridente y de esa herida apareció un Caballo, que era la ofrenda del Dios a la ciudad. Perdió sin embargo la competición, pero ahí quedó el caballo que, desde entonces, estaría presente en todas las guerras

Apocalipsis, el camino del conocimiento (5, 2ª parte)

12.- Vemos en este punto de la Enseñanza como el que es encontrado digno de abrir el libro tiene el aspecto de un "cordero como inmolado". Difícilmente hubiese podido encontrarse una imagen más perfecta para describir a ese ser que ha decidido pasarse al otro continente espiritual.

En efecto, hemos visto, cuando nos hemos referido al signo de Aries, tanto en las lecciones de Astrología como de Evangelios, que es la puerta de comunicación entre la divinidad y el hombre. De Aries nos viene el Designio del Ego, de nuestra divinidad personal, y el signo de Aries es representado por un cordero. Es el Cordero Divino que, al ser sacrificado, salva de la muerte... Así le sucedió, recordémoslo, al Pueblo Elegido que, cuando se disponía a salir de Egipto, se salvó del Ángel de la Muerte gracias a la sangre del cordero que embadurnaba las puertas de sus moradas. La inmolación de esa fuente de energía cósmica y su absorción por nuestra parte, nos permite seguir viviendo y nos permite alejarnos de las tierras de la esclavitud, escapando a la autoridad de ese Faraón interno que nos obliga a realizar duros trabajos sin esperanza de recompensa.

El sacrificio del Cordero de Aries significa para nosotros cargarnos de Voluntad, atributo de Kether-Padre-Ego y es esa Voluntad la que pone en movimiento

Apocalipsis, el camino del conocimiento (5, 1ª parte)


1.- "Entonces percibí a la derecha del que estaba sentado en el trono, un libro enrollado, escrito por dentro y por fuera, y sellado con siete sellos. Vi un ángel poderoso, que pregonaba a grandes voces: ¿Quién es digno de abrir el libro y de quebrar sus sellos? Y nadie podía, ni en el cielo ni en la tierra ni en el abismo, abrir el libro y leer su contenido. Y yo lloraba amargamente porque ninguno era hallado digno de abrir el libro y de leerlo. Uno de los ancianos me dijo entonces: Deja de llorar, porque el león de la tribu de Judá, retoño de David, ha salido victorioso y él será quien abra el libro de los siete sellos". (Apocalipsis, V, 1-5)...

2.- En este 5º capítulo de la revelación de Juan entra en acción el Tsade, puesto que las fuerzas se activan en orden inverso del Tav hasta el Aleph. Pero como todo lo que lleva el número 5 le corresponde por derecho propio al He, también esta fuerza se encuentra activa. Ya sabemos que el He preside toda interiorización, todo secreto, mientras que el Tsade representa lo Establecido, lo que hemos Escrito a lo largo de nuestras vidas

Apocalipsis, el camino del conocimiento (4, 2ª parte)

12.- Pero del Trono salen también voces, o sea, Palabras. La divinidad interna habla a su personalidad mortal. Si ésta le entiende y la atiende, ya no tendrá necesidad de manifestarse más que con la Palabra.

En las obras sacras el Diablo aparece siempre en medio de rayos y truenos, en una formidable tempestad y es que, como ya sabemos, él administra las energías desperdiciadas, y precisamente cuando el Ego habla con rayos y truenos, se desprende de él tan formidable potencial energético que nuestra personalidad humana no es capaz de interiorizar. Los perros (los bajos instintos) encuentran en él alimento abundante y por ello se sienten vivir en la tempestad...

La tempestad (la crisis) aparece en nuestras vidas cuando el Ego tiene que decirnos a gritos lo que no entendemos con palabras normales. Entonces los elementos se desencadenan y todo se derrama sobre nosotros con exceso. Ello nos obliga a sacar el Valor que tenemos dentro y que sólo aparece en las emergencias. Pero a pesar de todo, a pesar de actuar con fuerzas centuplicadas, achicando agua o apagando fuego, la abundancia de alimentos divinos

Apocalipsis, el camino del conocimiento (4, 1ª parte)


1.- “Después de esto, miré y he aquí que una puerta estaba abierta en el cielo. La primera voz que había oído, semejante al sonido de la trompeta, y que me hablaba, dijo: Sube aquí y yo te haré ver las cosas que han de acaecer después de éstas. Luego, fui arrebatado en espíritu y vi un trono establecido en el cielo, y en ese trono alguien estaba sentado. El que estaba sentado tenía el aspecto de la piedra de jaspe y de la sardónica. El trono estaba rodeado de un arco iris semejante a la Esmeralda. Alrededor del trono vi otros 24 tronos y en ellos estaban sentados veinticuatro ancianos, revestidos de vestiduras blancas y llevando unas coronas de oro en sus cabezas”. (Apocalipsis IV, 1-4)...

2.- Así empieza el 4º capítulo del Apocalipsis. En los tres capítulos anteriores, Juan ha trascrito las siete cartas que Cristo le ha dictado, dirigidas a los ángeles de los 7 Centros que trabajan en nuestra naturaleza interna en la elaboración de ese edificio que se llama ser humano. Después de la Palabra, Juan recibe la visión.

Todo comienza con una puerta abierta en el cielo. Es la puerta que un día ha de abrirse en nuestra naturaleza interna, cuando hayamos dado una respuesta adecuada